jueves, 7 de diciembre de 2017

El último viaje

0

A ambos lados de la carretera, los taludes parecían cerrarse sobre nosotros como el Mar Rojo sobre los fieles a Ramsés. Todo había llegado a su fin. O tal vez se encaminaba hacia él de una forma progresiva y tangente a nosotros mismos. Conducía hacia un destino conocido, prefijado mucho antes de que comenzaran a desprenderse las primeras rocas. Pero en la continuidad del asfalto se nos fue olvidando la meta, hasta el punto de desconocer incluso el motivo por el que simplemente giraban las ruedas. Encendí un cigarrillo, casi sin apartar la vista de la línea continua. Su interminable y blanco astil parecía dirigirme irremediablemente hacia la punta de una flecha que indicase lo obvio.

Entonces me clavaste esa mirada entre lastimera y desafiante. Y ese gesto bastó para hacerme caer en el recuerdo de los años felices. Apagué la colilla y miré hacia la ventanilla, tratando de esconder una sonrisa de medio lado que sentí subir inminente hacia mis labios. Estoy seguro de que pudiste verla en el reflejo del cristal y que intentaste usarla en mi contra. Maldita la hora en que se entrelazaron nuestras almas y se soldaron casi sin quererlo, pensé. Pero giré de nuevo la cabeza y negué varias veces, entre suspiros. No quedaba otro remedio. Los dioses se habían puesto en nuestra contra con una estrategia tan antigua como ellos mismos. De nuevo se abrieron las aguas y despejaron un camino de sobra conocido. Un pesar casi físico atenazó mi alma, que ya temblaba y se agrietaba, separándose de la tuya. Lo siento, dije en mitad de un balbuceo. Así que te acaricié y agachaste la cabeza, presa de la resignación. Las lágrimas enturbiaban la calzada, pero aun así continué conduciendo, arropado por el bálsamo que me infundieron aquellas palabras: "no te preocupes, va a ocurrir como en un sueño". Enjugué mi llanto con el envés de la mano y puse mis pensamientos en aquella inyección y mi esperanza en la profesionalidad del veterinario.

Texto de A. Moreno
Foto de Saray Pavón

Relacionados:

  • Un día malo Si tienes un día malo al siguiente lo verás de otra perspectiva. No te levantes pensando mal que al final de la jornada no dormirás bien. La consciencia es el colchón más confortable y la almohada “tu forma de ser”. Fras… Sigue aquí
  • Definición de poeta Me preguntas quién soy. Soy la pieza que no encaja. Soy la tarde de lluvia. Soy el momento exacto en el que muere toda esperanza. Me preguntas quién soy y enmudeces. Déjame disfrutar de los malos momentos. Que lance yo mis… Sigue aquí
  • En la penumbra de la noche En la cuerda floja, suena el sonido de una armónica, habla con las luces de la noche reflejadas en la mar; de aquella mar de olor a puerto, de gaviotas que vuelan enfermas. Y veo la sombra bajo una farola, de alguien que b… Sigue aquí
  • La última carta Que difícil cosa es hacerte una carta. Escribirte, amarrar palabras que pasan volando con otros rumbos, y atarles los pies con la promesa de dulces al final del camino. Que difícil tratar de convencer a los renglones, esper… Sigue aquí
  • Abismo del olvido Consumir, consumirte, consumido. Destrozar en mil pedazos palabras mudas. Me anulo dibujando en tu carne un caer de mis soledades, arrojando los retazos a modo de serpentina, arrojando los retazos de quimeras mordiéndome el… Sigue aquí

0 críticas :

Publicar un comentario